Escribo esta columna por una razón sencilla: casi todo lo que se publica sobre los mercados explica lo que ha pasado, y casi nada explica por qué tenía que pasar.
Llevo más de cuarenta años a uno y al otro lado de la mesa. Primero dirigiendo compañías industriales o de servicios, y después gestionando fondos de inversión. Esa doble mirada es la que intento traer aquí. No la del comentarista que lee el titular de la mañana, sino la de quien ha tenido que firmar la decisión y responder por ella.
No hay recomendaciones de compra ni de venta. Hay hipótesis, hay datos primarios y hay escenarios. Cuando me equivoco, la columna anterior sigue publicada y con su fecha. Ese es todo el compromiso que puedo ofrecer, y creo que es el único que vale algo.