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Irán.El otoño persa que no será la primavera árabe

5 de octubre de 2022· Geopolítica· 9 min de lectura

Vemos disturbios en Irán todos los días enlos telediarios. Mujeres que se cortan el pelo en público y desafían a la policía. Hombre que las apoyan, pero un gobierno que no cede a las presiones de sus ciudadanos. Muchos esperan que el régimen más hermético de Oriente Medio se abra por fin y que pueda suponer un ejemplo para otros países del área, pero Irán esconde un problema mucho mayor que todo eso, una crisis de tamaño descomunal provocada por años y años de bloqueo internacional que le impide vender al exterior su principal fuente de ingresos, el petróleo.

ByPor Miguel Ángel Temprano

5 de octubrede 2022 Tiempo de lectura: 3,40 min

El otro día me preguntaban sobre la posibilidad de que las revueltas en Irán fueran la antesala de una nueva revolución, a lo que contestaba que a ese echo le concedía muy pocas posibilidades y que lo máximo que esperaba y siempre y cuando las revueltas fuesen cada vez a más, era que el régimen mostrase algún mínimo signo de apertura.

El porqué de esta conclusión se basa en multitud de factores que analizaré más adelante, pero sin duda el fundamental y como factor diferenciador del resto es que el régimen iraní no es un régimen político sino un régimen religioso. Salvo Afganistán, sin duda la demostración de un país fallido, Irán es el único país del mundo con recursos naturales suficientes para que su economía sea próspera y que tiene un gobierno no político sino religioso.

“Irán es el uno país estable con un máximo líder religioso en lugar de político”

Hagamos un poco de historia. En octubre de 1973 los países miembros de la OPEC, donde el peso de los países árabes era contundente, deciden a raíz de la derrota sufrida por la alianza árabe en la guerra del Yom Kipur de mano de los israelís, deciden hacer pagar tal humillación a los aliados de los judíos con una subida del precio del crudo que degeneó en una crisis mundial de inflación.

Irán como miembro de la OPEC no apoyó decisivamente estas medidas, cosa que sin duda no cayó bien en el mundo árabe. No olvidemos que ellos no eran árabes sino persas, distinción no baladí y además muy amigos de los americanos.

La occidentalización llevada a cabo por el Sha de Persia, permitiendo incluso el voto femenino, provocó las iras de los líderes religiosos, particularmente de un Imám exiliado en Paris desde 1963, el Ayatollah Jomeini.

“un clérigo musulmán exiliado desde una década logró la movilización de muchas capas sociales, pero principalmente de los estudiantes”

La diferencia de Jomeini con el resto de líderes es que él no era Shunií sino chií -más adelante aclararé las diferencias. A finales de la década y apoyado por los estudiantes, la facción más religiosa y radical de la sociedad persa, provoca el derrocamiento del Sha y su huida del país, proclamándose la Republica Islamista de Irán, cuyo Líder Supremo era el Ayatollah Jomeini. Desde ese momento Irán pasa a tener un gobierno religioso cuya ley básica es la Sharía, bueno la interpretación de la Sharía, ya que a esta Ley Suprema del Corán cada país la aplica de una manera diferente.

Antes me refería al algo que pasa muchas veces desapercibido y es de vital importancia. Irán es Chií, mientras que la inmensa mayoría del mundo musulmán son Sunnís o sub-facciones de esta.

Sin querer entrar en pormenores, pero para que se comprenda mejor explicaré un poco más. A la muerte de Mahoma y sin descendencia sus seguidores se separan entre los que piensan que el heredero del dogma de la fe debe ser su primo y los que piensan que debe ser su suegro. Con los años y las peleas las diferencias se hacen cada vez irreconciliables. A los primeros se les denomina Chiíes y a los segundo Sunníes.

Pues bien, el Ayatollah Jomeini y su corte era chiíes, mientras que todos los países de alrededor y a su vez miembros de la OPEC eran sunníes. Es de resaltar que en todos los países cuya religión es suní el régimen político es una seudo “democracia”, una dictadura militar o dictadura familiar en forma de reinado (denominándose de diferentes maneras según el país: rey, jeque, califa,…).

“Jomeini logró convertir una dictadura familiar en un régimen religioso hermético”

Pero en Irán no. Allí tienen un líder supremo, denominado Ayatollah, cuya autoridad no solo es religiosa sino política, recayendo en él la capacidad de nombramiento de varias autoridades políticas del país.

Aunque oficialmente Irán es una democracia que

elige a su parlamento y a su primer ministro, este está supeditado al mando que ostenta el Ayatollah.

Dos ejemplos del poder del Ayatollah: la guardia revolucionaria, la fuerza de elite del ejército iraní, depende directamente del Ayatollah y no del gobierno. Y segundo, los miembros de la Corte Suprema son elegidos por el Ayatollah en persona.

Podemos ir entendiendo ya las diferencias con otros países, sea cual sea su forma de gobierno.

Irán podrá tener un gobierno más aperturista o radical pero siempre dentro de los márgenes permitidos por el Ayatollah, el cual podrá ser más o menos liberal, pero en cual caso todas sus decisiones tendrán un corte muy conservador y siempre dentro de lo que la Sharía, una ley medieval, permita.

De las cuatro formas del velo musulmán: el hiyab, niqab, chador y burka, el hiyad es forma más moderada de los cuatro tipos ya deja a la vista todo el ovalo de la cara. Pues bien, esta es la que en Irán es obligatoria para todas las mujeres.
la crisis del velo no es más de la espita abierta de una olla a reventar por la crisis económica iraní

Desgraciadamente el movimiento contra el velo parece un movimiento de difícil éxito, porque aunque existiera una amplia mayoría de iranies que reclamasen la libertad de su uso o no por parte de las mujeres, todavía muchos iranies lo consideraran como un elemento de su religión en un país tan religioso como que su máxima autoridad es un clérigo.

Y ¿podemos los occidentales hacer algo? Pues la respuesta es no. Ni podemos ni lo vamos a intentar.

Curiosamente, los que se otorgan el derecho a la defensa de las mujeres, como si los que no pensásemos como ellos las quisiéramos maltratar, son los que menos van a levantar la voz, porque Irán ha sido y es el principal financiador de la ultraizquierda europea. Y no porque en Irán sean de izquierdas, que son todo lo contrario, sino porque dado el ostracismo internacional, al que a raíz de la llegada de los clérigos chiíes al poder, les sometimos los occidentales, su mejor opción siempre ha sido desestabilizar los gobiernos democráticos europeos.

las necesidades económicas pueden provocar que Irán consiga sus objetivos de exportar petróleo antes de lo previsto

Pero hay algo más, sumidos como estamos en una crisis de inflación imparable, provocada por la subida de precios de los productos energéticos, que en Europa es debida no a un exceso de demanda sino a una falta de oferta, la entrada en el mercado de hasta 3.7 millones de barriles diarios a largo plazo sería un factor importante de moderación de precios.

Según sabemos de manera inmediata podrían colocar 100.000 barriles diarios, un 1.0 millón en menos de un año y tomar una velocidad de crucero de hasta 3.7 millones de barriles/diarios en menos de 2,5 años. Pensemos que en la actualidad la producción mundial es de unos 100 millones de barriles diarios y con escasa o nula capacidad de aumentar, salvo que se permita la entrada de un nuevo actor, en este caso Irán.

El nuevo permiso de venta, a raíz del acuerdo nuclear, ya firmado por Obama y roto por Trump, parece estar pendiente del nuevo acuerdo nuclear a firmar con los EE.UU, pero podría adelantarse ante la necesidad de petróleo y más ante la inminente reducción de la producción por parte de la OPEC+ que provocará una nueva escalada de precios una vez que el precio del barril se había moderado alrededor de los $80 el barril.

Y volviendo a lo anterior, ¿realmente nos creemos que todos los disturbios están provocados por el tema del uso del velo? Si soy yo el que contesto mi contestación es radical, no.
Hace ya años de mi última visita a Teherán pero por mucho que hayan cambiado las cosas no me creo que el velo sea el problema, más bien creo que es la espita que ha hecho estallar la olla.
El problema de Irán es su crisis económica. Es un país instalado en unas tasas de inflación descabelladas de entre el 30 y el 40%, con años y años de penuria, consecuencia de las sanciones occidentales que le impiden vender al exterior su principal fuente de ingresos, el petróleo.

Siempre hablamos de la inflación como el impuesto de los pobres, pero poca gente se para a pensar lo “caro” de este impuesto para los más desfavorecidos. La inflación afecta a pobres y a ricos de igual manera. A ambos los precios le suben igual, pero no es igual que al final del día te sobre menos dinero que si ya ibas al límite y que para poder siquiera sobrevivir debas prescindir de bienes o servicios y en algunos casos esenciales, que antestenías.

La inflación a medida que se cronifica lo único que genera es pobreza, ya que cada vez más capas sociales se van incorporando en esa capa que debe prescindir de algo para sobrevivir. Pues bien, Iran lleva décadas soportando inflaciones por encima del 10%. Y ¿por qué no se ha revelado?, pues por lo dicho antes, porque una rebelión contra tus lideres religiosos en un país muy religioso es muy difícil cuando no imposible.

Así que, aunque apoyemos desde nuestros sofás a los manifestantes y mujeres iranies, e incluso como es mi caso, que no el de las feministas de izquierdas, en todo acto público o intervención ante la prensa, me parece que pocos logros significativos van a lograr, porque el velo solo es la escusa, la realidad es su profundísima crisis económica, cuya salida es muy complicada.

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