Miguel Ángel TempranoEconomía, geopolítica e inversión
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La falta de espíritu crítico en los inversores les está pasando un facturón

21 de noviembre de 2022· Inversión· 11 min de lectura

Hace dos días, Elisabeth Holmes, la “nueva” Steve Jobs, fue condenada a 11 años de cárcel y a indemnizar con una cifra multimillonaria a sus inversores por engañar al mundo entero sobre un producto milagroso de análisis de la salud. Hace dos semanas la segunda plataforma más grande del mundo de criptomonedas, FTX, se declaró en bancarrota. Hace dos años la “ejemplar empresa alemana”, según Merkel,WireCard, una plataforma de pagos online, que estuvo incluso a punto de comprar Deustchebank (el banco alemán más grande) quebró en medio de un escándalo,incluso con espías rusos por medio, desveladopor FT. Hace algunos años más, a raíz de informaciones del WSJ, se supo queBerni Madoff “reputado” inversor americano, creador del índice Nasdaq y coordinador jefe del mercado de valores, en lugar de un fondo de inversión lo que dirigía era la definición exacta de una estafa basada en un esquema Ponti. Todos tenían una característica común, entre sus principales inversores estaban grandes fondos de inversión. Esos que les venden por los canales de distribución a ustedes.

21 de noviembrede 2022 Tiempo de lectura: 4,20 min

El pasado viernes por noche, hora española, se le comunico a Elisabeth Holmes su condena de 11 años prisión y el importe multimillonario con el que debía indemnizar a sus inversiones.

Probablemente la mayoría de mis lectores no haya escuchado hablar en su vida de esta señora, pero traigo a colación el caso porque quiero invitarles a una reflexión sobre el grado de confianza ciega que depositan en los gestores donde ponen esos ahorros que tanto esfuerzo les ha costadoobtener.

La Sra. Holmes hace menos de diez años estaba considerada la nueva Steve Jobs, pero en este caso de la salud. Creó una empresa, Theranos, con base en Silicon Valey, cuyo objetivo -que declaró conseguido- era que con una simple prueba de sangre se consiguiera detectar prácticamente cualquier enfermedad.

Al olor del dinero en masa, provocado por la publicidad, acudieron a las consecutivas ampliaciones de capital hasta expresidentes de los EE.UU. Y llego a contar en su consejo de administración con dos exsecretarios de Estado, como Schultz y Kissinger. No me dirán que ya lo quisieran muchos para sus empresas.

La Sra. Holmes es el ejemplo del ego que predomina en el mundo en general y de la estupidez en el mundo de la inversión

Todo era un fraude promovido por una tempranera treintañera con un ego por las nubes en un mundo que ha perdido el análisis de los

Fundamentales, que son los que a ustedes, a la larga, les hacen ganar o perder dinero.

Como saben mis lectores habituales entre mis titulaciones universitarias figura la de Bioquímica y Biología molecular. Como no ejerzo de científico, pero mi respeto por la ciencia es absoluto, nunca emito opiniones científicas, sino que me remito a las de aquellos cuyo prestigio está demostrado por sus pares. Cosa que por desgracia cada día veo que me hace más la excepción que la regla.

“la globalización ha traído muchas cosas positivas, pero algunas tan malas como que hoy cualquier loco se hace famoso publicando cosas que luego no son verdad”

El prestigio que las revistas científicas tienen es por algo diferente a la publicidad. Lo tienen porque aquello que se publica en ellas ha sido ampliamente revisado y validado por sus pares- terminología empleada para definir a los otros científicos especialistas en el tema-. Contra más importante es la revista los pares son más prestigiosos.

Pues ahora y lo hemos visto ampliamente reflejado durante en COVID existe la formula del pre-printer, es decir, lo escribo e inmediatamente lo difundo, -en una página creada por Zuckerberg- antes de que esa validación ocurra, generando una expectativa, la mayoría de las veces falsa. Esto lleva a que los analistas y gestores de valores, sin la paciencia que sobre esto hay que tener, se lancen a comprar las acciones todavía a buenos precios, inflando artificialmente el valor.

El que un fondo de “privateequity” esté metido ahí no solo es normal, es natural, porque es su esencia. Pero que un accionista privadou otro tipo de fondo de valores cotizados lo esté es una aberración en sí misma.

En mi familia directa hay científicos de reconocido prestigio internacional y es doloso que durante el COVID me dijeran que se enteraban de “avances” científicos por mi antes que por los canales habituales. Y esto era debido a que mis fuentes eran los canales de análisis de valores, nutridos de analistas que manejan maravillosamente el excel, pero desconocen la diferencia entre un prion y un macrófago (no se preocupen sí ustedes tampoco lo entienden, pero para un especialista es como no diferenciar el tocino y la velocidad).

“Warrent Buffet sin lugar a dudas el inversor más racional que nunca ha existido dice reiteradamente: nunca inviertas en algo que no entiendas”

Y lo desconocen, porque les da exactamente igual. Pero a usted no. Ellos cobran suculentas comisiones si sus fondos suben, pero cuando bajan son solo ustedes los que pierden el dinero.

Cathie Wood, la nueva gurú del mercado de valores, líder del fondo ARK, desde mediados de noviembre del año pasado hasta hoy, es decir, en el último año, ha perdido un 67% de su valor, una cifra que ronda los 50.000 millones de dólares. Cuando veo la composición de su cartera, me pregunto constantemente sí además de los números entiende los productos de las empresas que en las que invierte.

Pero bueno, seguro que encuentra una explicación “creíble” para casi un 70% de pérdida de valor, aunque al que lo ha perdido le importe muy poco la credibilidad de dicha explicación.

Pero esto que he contado del mundo sanitario es extrapolable a cualquier otro sector, no pensemos que se limita a esté complejísimo mundo.

No sécuántos de ustedes invierten en criptomonedas, pero puedo asegurar que la mayoría de los que invierten no entienden en profundidad la tecnología del blockchain, la base de las cripto, Porque sí lo hicieran no comprenderían que todos los días nacen nuevas criptomonedas como si fueran conejos en primavera.

El dinero no es másni menos, que un “activo intermedio de intercambio”, es decir, un activo fácilmente divisible que se utiliza para valorar un producto o servicio y cuyo valor reside en que una entidad de reputada solvencia como es un banco central le aporta el llamado “valor de último recurso”. Es decir, la confianza que quien acuña en un papel ese valor teórico, puede responder de dicho valor emitiendo nuevo papel con idéntico valor.

“las criptomonedas son un pufo de nota, pero la tecnología en la que se basan va a revolucionar el mundo actual”

A mí, que obviamente ni soy técnico ni tengo un coeficiente intelectual de 170, me costó un año, y leer una barbaridad de cosas de las que al principio no entendía nada, comprender la tecnología del blockchain, la tecnología de las criptomonedas. Llegue a la conclusión que además de ser una tecnología disruptiva, es el futuro de muchas cosas: de los contratos, del tráfico de información y obviamente de las monedas, pero de las emitidas por los bancos centrales. Creo firmemente en esa tecnología e invierto en compañías lideres en el desarrollo de ella, como la clásica IBM. Pero en la vida compraré ni un Bitcoin ni otra cripto, porque no hay nada detrás, más allá de una ideología.

Mi pregunta es sencilla, cuantos gestores han hecho una reflexión profunda antes de lanzarse a por esos “activos”. Holmes, la inspiradora de esta columna se va a “chupar unos años a la sombra” y el fundador de la plataforma FTX de criptos que hace dos semanas quebró, Bankman-Fried veremos en el futuro de cuantos “disfruta”.

Solo una anécdota esté chaval, porque es un veinteañero, empezó su “tinglado” en una oficina de Wework, otro de los sonadísimos casos de pufo bursátil.

“Lo ocurrido con la plataforma de FTX es otra estafa real dentro de otra de ignorancia”

Pueden pensar que soy extremista, pesimista o incluso traidor con mis colegas. No soy nada de eso, solo he sido y soy responsable con quien delega en mi la responsabilidad de su dinero. Nunca aconsejare a un colega lo que tienen que hacer, pero sí lo haré a todo inversor que me lo pide. Y a veces, aunque no me lo pida. El que se va a tirar por un puente no te pide consejo y tú se los das, porque es tu responsabilidad moral. Pues esté es mi caso.

Invertir consiste en muchas cosas, pero entre ellas y en ningún caso está la confianza ciega. La vida me ha enseñado que lo que predomina en esté mundo es la mediocridad y de ella no se escapa ninguna profesión.

Hace algunos años me faltó de espíritu crítico y lo pague caro. Ante una dolencia importante en un tobillo me dejé operar sin comprender realmente mi problema, porque ni siquiera se lo pregunté, por un traumatólogo“famosete”(se codea con el Rey)que no supo identificar mi lesión, por lo que termino operándome de otra cosa. No es broma, yo tenía una luxación de tendones peroneos y me opero del ligamento lateral externo. Entró en el pie por otra parte, tan alejada de la lesión que no se pudo ni dar de bruces con ella y encima me endiño, con el riesgo de rechazo, un cartílago de muerto. Como le dije, “el error no ha sido tuyo, ha sido mío al elegirte.”

La confianza ciega no vale. Y aunque crean que no entienden, sí entienden. Deben tener sentido crítico, no para examinar al analista, en mi caso al médico, sino para entender en lo que invierten, en mi caso mi lesión. Sí el gestor o el analista no es capaz de explicar, para que usted lo entienda, el porqué de esa inversión, no invierta. Yo les digo el motivo: él tampoco lo sabe. Yo no pregunte y miren lo que me paso.

Y no es necesario conocer ni al gestor ni al analista, todo está publicado. Por ley y sí no lo está, más a mi favor. No tienen que entender de finanzas complejas, como descuentos de flujos o tasas de retorno, tienen que entender lo que al final hay detrás de todo, los productos que fabrica y/o distribuye la empresa. Es decir, su negocio.

La humanidad ha sobrevivido a la peor pandemia de su historia gracias al descubrimiento, en un tiempo récord de la vacuna. Creo que en esto todos coincidirán. Esa nueva vacuna está basada en una tecnología tan disruptiva como la del blockchain, pero en el mundo de la salud: la tecnología del mRNA modificado.

“La peor pandemia conocida antes del COVID, la gripe española, no se sabe cuanta gente mato. Sin vacunas la del COVID hubiera arrasado a la mitad de la humanidad antes de parar”

Nunca, en la historia se había conseguido una vacuna tan extremadamente efectiva (99% y 97% de grado de confianza) y sobre todo tan fácil de modificar para adaptarla a las mutaciones del patógeno.

La tecnología es tan disruptiva que la “compañía de las vacunas” como se la denominaba a Sanofidespués de comprar Instituto Pasteur, al no conseguir dominar la tecnología, se gastó 3.000 millones de USD en una empresa llamadaTranslateBio. Básicamente un grupito de amiguetes que sí controlaban la tecnología, porque no se podían quedar atrás. La tecnología va a revolucionar no solo las vacunas sino los tratamientos contra el cáncer. Y no dentro de tres décadas, sino dentro de tres años.

Y dicho sea de paso, mi reflexión no es banal. Nunca en la historia de la humanidad ningúnmedicamento ha sido tan probado como lo ha sido la vacuna del COVID. Se ha inoculado más de 12.000 millones de veces.

Pues bien, las dos compañías lideres absolutas de la tecnología y claramente del futuro, Moderna y Biontech, cotizan a precio de derribo. El porqué, pues probablemente porque los analistas de farma de los grandes fondos sepan una barbaridad de números y muy poco o quizá nada de ciencia.

Aquí les dejo la reflexión de un pobre gestor de fondos. No confíen en nadie. Yo no tengo fe ciega ni en mí mismo, no vaya a ser que un día me vuelva loco del todo. Sí tienen ahorros que invertir es porque han sido lo suficientemente listos para ganarlos, así que tienen suficiente capacidad para entender el dónde y porqué se invierten.

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