ALTASIA, una nueva región geopolítica y económica que no se nos va a olvidar
La globalización nunca existió: fue concentrar la producción en un solo país. Ahora se reparte por todo el arco asiático y eso rehace el mapa industrial.
La globalización nunca existió: fue concentrar la producción en un solo país. Ahora se reparte por todo el arco asiático y eso rehace el mapa industrial.
Llevo treinta años esperando el despertar de India y me he equivocado dos veces. Esta vez las señales son distintas, y explico por qué.
España trata a Latinoamérica como una mina a la que acudir con la cesta cuando hace falta. Perú acaba de enseñar el precio de ese desprecio.
La ola roja no llegó, y por eso lo difícil empieza ahora. Un Congreso dividido no despeja la incertidumbre: la alarga dos años.
A este lado del Atlántico casi nadie mira unas elecciones que deciden el rumbo del mundo. Hace cuatro años ya anticiparon quién ocuparía la Casa Blanca.
Las mujeres se cortan el pelo en la calle y el régimen no cede. No habrá primavera árabe: Irán es el único país estable gobernado por un líder…
La alianza que anuncian no es ideológica, es comercial. Xi ocupó el terreno que Trump abandonó, y la influencia se compra con comercio, no con discursos.
China encierra ciudades enteras y la factura la pagan nuestras fábricas. Su política sanitaria funciona, de hecho, como política industrial contra Occidente.
Los precios suben y seguirán subiendo al menos hasta el final del invierno ruso. No es un pico de demanda mal leído: es todo a la vez.
La burbuja inmobiliaria china de la que se hablaba desde 2016 ha estallado, y no en una empresa pequeña. Los recuerdos de 2008 vuelven a atacar.
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