Los microchips, de benditos a malvados
Pelosi no fue a Taiwán por la democracia, fue por el silicio. La isla es el socio del que depende que Occidente siga fabricando algo.
Pelosi no fue a Taiwán por la democracia, fue por el silicio. La isla es el socio del que depende que Occidente siga fabricando algo.
La bolsa acaba poniendo a cada compañía en su sitio. Pero si el castigo se alarga, quien se queda sin financiación es justo el que iba a innovar.
La nueva revolución industrial no va de energía limpia ni de software: va de máquinas que aprenden. Y ya está en marcha, no es futuro.
La crisis sanitaria ha rematado un modelo que ya agonizaba, el de la tienda física. Walmart aguanta; el resto entrega el mercado.
Si el coche eléctrico es el futuro, habrá que levantar las calles del planeta entero. La pila de hidrógeno se ahorra esa obra, y Europa lleva ventaja.
Se te informará cada vez que se publique un nuevo contenido: columna, análisis o nota técnica. Sin publicidad y sin ceder tus datos a nadie.
Puedes darte de baja con un clic en cualquier envío.