Miguel Ángel Temprano
La política de COVID 0 China que está maltratando nuestras economías
El que el virus del COVID viene de China ya nadie lo duda, lo que nos queda por saber con seguridad es si salió o no de un laboratorio por un defecto de seguridad. Pero China y su política de mantener a raya un virus con el que los occidentales nos hemos acostumbrado a vivir está destapando todas nuestras vergüenzas. Hemos dejado que China se convierta, bajo la excusa de la globalización en nuestra fabrica. Obviamente nos era rentable que los chinos fabricasen aquellas cosas que tenían menor valor añadido, pero es que ya les hemos dejado esas y las otras, por lo que la paralaxis constante de sus fábricas nos esta destrozando. Y lo que parecía un error de cálculo por parte de los gobernantes chinos se ha demostrado que es una estrategia en toda regla. Nadie fuera de allí entiende esa política, pero nos debemos acostumbrar a vivir con ella y sus consecuencias.
ByPor Miguel Ángel Temprano
1 de septiembre de 2022 Tiempo de lectura: 2,50 min
La pandemia, o mejor dicho los confinamientos han dejado nuestras economías hechas trizas, con una inflación descontrolada, derivado de la parálisis en las entregas por parte de China. La invasión rusa de Ucrania solo aceptó, pero de qué manera, el problema que ya teníamos.
Mientras tanto China, sin duda culpable por acción u omisión de la pandemia en la que todavía vivimos, toma medidas que cuando menos se alejan de al menos, nuestro raciocinio.
Después de tanto tiempo llega la hora de preguntarnos, pero en serio ¿Qué hay detrás de todo esto?
Vimos incrédulos como se confinaba una ciudad de 14 millones de personas –más que todo Madrid y Barcelona juntas-, Wuhan, una ciudad de la que, a pesar de su tamaño, la mayoría no habíamos oído hablar hasta ese momento. Veíamos por la tele como a los enfermos que no querían ser hospitalizados se les sacaba a la fuerza de sus casas, o como recogían los alimentos con un cubo y una cuerda desde sus balcones. Todo incompresible desde nuestra mentalidad occidental. Pero mientras que estábamos viendo esto por la tele, la mayoría de nuestras autoridades sanitarias estaban igual que como la vaca que ve pasando el tren. Y claro, paso lo que paso.
“pasamos de mirad en nuestros televisores como los chinos salían a la calle a volverlos a ver encerrados a dos por tres”
Mientras encerrados escuchábamos todos los días el mismo telediario, con la única diferencia del número muertos de cada día, la tele nos enseñaba como los chinos hacían vida normal, lo que nos indujo erróneamente a pensar que el virus seria definitivamente erradicado. Y otra vez fueron nuestras autoridades sanitarias y políticas las que nos condujeron a un error que cualquier estudiante de una carrera sanitaria sabe que no es posible ya que el único virus “erradicado” en la historia de la humanidad ha sido el de la viruela humana.
Y claro, paso lo normal. Los chinos empezaron a tener nuevos brotes y eso a pesar del radical control de entradas a supaís.
“el único virus que se ha erradicado del planeta, o eso creemos es el de la viruela humana, intentarlo con el del COVID es misión imposible”
Y es aquí donde empieza lo inexplicable. Los chinos han declarado bastantes brotes en zonas diferentes del país, pero su afán de control los ha llevado a confinamientos de ciudades gigantescas por grandes periodos, y eso con escaso casos declarados.
Han declarado, siendo esto verdad o mentira, que el PCC (Partido Comunista Chino) ha declaro una política sanitaria de COVID 0. Pero los chinos no son tontos.
¿Por qué una política sanitaria tan agresiva si conlleva unos problemas económicos tan grandes? Un virus tan extremadamente contagioso en un momento de la historia con tal movilidad humana es imposible de erradicar. Porque, aunque fuese posible una campaña de vacunación planetaria, esta sería siempre más lenta que la capacidad de mutar que tienen el virus. Y antes o después acabaría adaptándose a eludir las vacunas.
Los confinamientos han tenido un precio, la parálisis de las fábricas, sin duda un precio muy elevado para su economía y de paso para la nuestra.
Ante esta barbaridad siempre he pensado que algo debía haber detrás de esto, pero cuando en el mes de agosto escucho que unos pocos de casos en la isla de Hainan han obligado a cerrar la misma dejando a un montón de veraneantes ahí comprendí que no había nada detrás, sino una sicosis muy mal medida.
“han sido capaces de bloquear la isla de Hainan por cinco casos de COVID, dejando atrapados a miles de turistas”
Recuerdo cuando a uno de los ministros del actual gobierno español se le ocurrió la estupidez -y encima la dijo- de que no había que comer carne roja porque mata, alguien le contesto que sí pero que mata más rápidamente el hambre. Pues allí parece que es igual, parecen dispuestos a morirse por no trabajar antes que por COVID.
La economía china se está resintiendo y esto lo vemos en el segundo anuncio de bajada de tipos. Es verdad que la bajada de tipos es a un tipo de préstamos particulares además de ser simbólica, sino ridícula, pero lo que sí es significativo que lo hagan. Su crecimiento se resintió muy poco al principio de la pandemia yni mucho como en las economías occidentales, pero ahora se empieza a resentir y la explicación es clara, su política de COVID cero es además de un error un suicidio.
El CDC americano, sin duda el organismo de salud pública más reputado del planeta acaba de rebajar las medidas contra el COVID. Ha eliminado las cuarentenas previas para las personas que hayan tenido exposición, o han reducido el númerode test generalizados obligatorios. Sus directicas las basan en que el alto nivel de vacunación y la evolución a una menor patogenicidad del virus no justifican las medidas anteriores.
Mientras tanto vemos como los chinos confinan la isla de Hainan repleta de turistas chinos que no pueden volver a sus casas si no dan cinco veces consecutivas negativo en los test realizados durante siete días.
A mí como a muchos de mis lectores lo que le ocurra a los chinos me da igual, sobre todo después del COVID, pero después de decir esto decido que mejor no me da igual, porque si ellos no producen, nosotros tampoco lo hacemos, y que de hambre nos muramos nosotros ya no me da tanto igual.
La economía China se está resintiendo y de qué modo y el ejemplo lo podemos ver en un sector cuya simple comparación con el nuestro nos asusta.
El sector inmobiliario representaba hasta hace nada, el 26% de su PIB -en España nunca paso del 11%-, y está en clara crisis.
Para que entendamos la magnitud, hay 370.000 millones de dólares abonados por los bancos para la adquisición de viviendas que no solo no se han entregado, sino que cuya construcción en muchos casos esta paralizada. El peligro que este tsunami se traspase a la industria y claro está a la banca es clarísimo.
“el mercado inmobiliario chino ya de por sí muy tocado es el que más se resiente de esta política sanitaria”
No hay peligro que este problema nos llegue directamente, pero si indirectamente, porque todavía y en el caso que quisiéramos cambiar nuestro modelo productivo nos quedaría mucho tiempo. El primer fabricante del mundo occidental es China, por lo que si su industria se resiente esto se va a manifestar en tiempos de entrega más largos y encarecimiento de precios.
Justo lo que necesitamos para solucionar nuestra situación.