Miguel Ángel Temprano
Lobos, pastores y la dignidad perdida del Estado
En la película American Sniper, basada en la vida del legendario SEAL Chris Kyle e interpretada por Bradley Cooper, se popularizó una reflexión extraída del libro OnCombat del militar estadounidense Dave Grossman: la sociedad se divide entre ovejas, lobos y perros pastores. Puede parecer una simplificación excesiva, y probablemente lo sea, pero precisamente ahí reside la fuerza de ciertas ideas universales. Hay quienes destruyen, quienes observan y quienes arriesgan su vida para proteger a los demás. Este fin de semana, compartiendo tiempo con miembros de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, mientras España lloraba el asesinato de agentes a manos del narcotráfico en Huelva, comprendí que el verdadero problema de un país comienza cuando quienes deben proteger a los pastores deciden abandonarlos.
10 de mayo de 2026 Tiempo de lectura: 4:30 minutos
La película el Francotirador, nombrada en su origen American Sniper que narra la vida de la leyenda de los SEALs, el subteniente Chris Kyle, protagonizada por Bradley Cooper, popularizo una frase, o si prefieren una teoría cognitiva: “La mayoría de las personas son ovejas. Algunos son lobos. Y unas pocas son perros pastores que protegen el rebaño”.
Esto no fue una invención cinematográfica, sino que es un texto previamente escrito por el militar estadounidense Dave Grossman, en su libro OnCombat. Un libro de obligada lectura en las escuelas de guerra.
A mí me gusta, sin apropiarme de ella, modificarla un poco, y convertir a los perros pastores en pastores y añadir otra categoría más, los lideres entre los pastores. Estos no solo protegen, sino que diseñan la estrategia de protección. Son los verdaderos lideres. Aquellos que no necesitan ser identificados como tales, porque sencillamente se les identifica.
Cualquier sociólogo me diría que es una simplificación de la realidad. Y tendrá razón. Pero una de las características de las teorías canónicas es precisamente esa, la simplicidad. Algo que de manera breve permite expresar algo inmenso y donde no cabe la interpretación.
Una sociedad empieza a romperse cuando proteger deja de ser una prioridad moral
Este finde semana ha sido la fiesta de mi club de motos. Hemos tenido -y hablo en plural porque soy consciente de lo que digo- el inmenso honor de compartirlo con parte de nuestras fuerzas de seguridad. Con la Guardia Civil y la Policía Municipal.
¿Qué hace a una persona elegir una profesión mal pagada, repudiada por aquellos a los que multan y con un nivel de riesgo tan alto, que puedes morir cualquier día? Y no por enfermedad o accidente.
A pesar de la mediocridad de nuestros gobernantes, que les niegan la condición de profesión de riesgo, sigue y sigue habiendo solicitudes para entrar en los Cuerpos. ¿Alguien me podrá decir que profesión tiene más riesgo que aquella que te lleva a salirtodos los días a la calle a protegernos con el riesgo de perder tú vida?
El honor institucional no se proclama en discursos. Se demuestra en los momentos incómodos
Me ha tocado, pero lo hecho de corazón, al igual que todos mis compañeros del club y éramosmás de 300, darles el pésame por la pérdida de dos compañeros, y veremos si no alguno otro más, a manos de los narcotraficantes en Huelva. Y esto ante deshonor del Presidente del Gobierno y el Ministro del Interior, que no han tenido ni la valentía de ir a sus funerales.
Nadiedudara que el narcotraficante no solo es un delincuente común, es un colaborador necesario en el asesinato de las personas consumidores de drogas. Pero es que ya han perdido el miedo a nuestras Fuerzas de Seguridad.El respecto lo perdieron hace mucho. Y han logrado esta posición de prepotencia por la dejadez voluntaria del gobierno. La falta de medios materiales y de efectivosa las que este gobierno les somete, podría ser catalogada perfectamente por la Justicia como de connivencia.
No hace falta entender mucho para comprender que con una lancha de goma y armas cortas es imposible luchar contra un fuera borda de fibra de vidrio con hasta cuatro motores de alta potencia de propulsión y fusiles de asalto, tipo AK47.
Echar al mar a nuestras fuerzas de seguridad en estas condiciones es como pedir que el que luche contra el lobo sea un caniche.
No hay mayor indignidad política que exigir sacrificios sin proporcionar medios.
Normalmente mis artículos son de geopolítica o economía, pero esta vez no solo no he podido callarme, es que no he querido. A los policías no se les pide que sean los jefes de los pastores, pero son parte de los pastores.
Como en todo grupo humano hay de todo: agradables, simpáticos, estúpidos y hasta corruptos. Pero igual que al trabajo no se va a hacer amigos, sino a trabajar, a ellos solo les debe pedir que hagan correctamente su trabajo. Y ahí los que lo hacen, podemos decir que son prácticamente todos. Y su trabajo no es menor. Es protegernos.
Lomismo se le debería pedir al gobierno. Que hagan su trabajo de manera correcta, y ahí desgraciadamenteocurre lo contrario. No voy a entrar en lo muchísimo que todos sabemos, porque se me tacharía de ideólogo y nunca ha sido aquí mi intención. En términos de escritura soy “agnóstico”. En las entrevistas de prensa ni lo soy, ni lo quiero parecer.
Los países no caen de golpe. Se deterioran cuando quienes sostienen el orden sienten que han sido abandonados
La dignidad se pierde por muchos motivos y al igual que el honor implica un trabajo diario para no perderla. A ningún director le gusta despedir a un trabajador, porque en el proceso de evaluación se te pasa por la cabeza millones de cosas, como su situación personal, su dedicación o lo que sea. Pero aquel que es responsable decide lo mejor para el grupo y lo ejecuta. Por desagradable que sea. No ir al funeral de los funerales de unos policías asesinados por los narcotraficantes es primero una cobardía y una demostración de indignidad propia de alguien que el honor no está en su vocabulario.Los países no caen de golpe. Se deterioran cuando quienes sostienen el orden sienten que han sido abandonados
No reconocerles sus derechos o algo peor, no dotarles de medios y personal suficiente es un insulto, no solo a ellos, sino a todos, porque son ellos quienes nos protegen.
En un mismo fin de semana han concurrido en mi dos hechos. Uno convivir con ellos y ver con indignación como dos ellos, aunque en otro lugar eran asesinados mientras el gobierno nada hizo. Y lo siento, pero no he sido yo. Pero cuando la carcoma entra en la madera esta se pudre. Y si el carpintero no está dispuesto a cambiarla, lo normal es que el armario se caiga. Lo peor es que al carpintero parece que le da igual.